¡Bienvenidos sean a una nueva edición de Brave New World! Hoy seguimos conociendo a la poesía de la pluma de los rockeros. En esta ocasión, es el turno de Luis Alberto Spinetta o "El Flaco Spinetta", para la mayoría. El libro al que pertenece el poema que les traigo, se titula "Guitarra Negra". Un libro en donde además de poder disfrutar de la poesía de este señor cantor y poeta, podrán también leer una entrevista a su persona.
Ahora, pese a que me gusta muchisimo lo que hacía Spinetta, no voy a caretearla, o a adularlo como al mejor músico argentino. Porque primero, no creo que lo sea, y porque segundo, siendo la carrera de L.A.S, una carrera musical muy extensa, yo me considero poco conocedor, y no me considero fanático suyo ni cerca. Aún así, vale decir que su genio se veía a simple vista, y que como poeta, hacía lo propio; eso es innegable. Como siempre digo, una lastima que un artista como él haya tenido que morir para poder ser ampliamente reconocido. Una realidad bastante jodida si nos ponemos a pensar. Una realidad triste, triste como pocas. Esperemos que un día, aprendamos a reconocer a nuestros artistas cuando están vivos y coleando. Espero, personalmente, que las industrias que viven del arte, algún día dejen de lucrar con la muerte de esos que tienen esa magia tan particular que por lo general llamamos talento.
Tras esta breve introducción, los invito a leer un poema del señor Luis Alberto Spinetta y a descargarse su libro, si así lo quieren.
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| Luis Alberto Spinetta - Guitarra negra |
I
Yo nacía como un pato salvaje
pero era sólo consumación de brotes.
era eterno mi corazón eterna mi dicha
postrero el cuerpo para criaturarme.
Yo bebía de mi propia carne
como un secuestro de las razones no dadas.
Luego bebía de las viejas comarcas
ansiando que un suelo me proyectase desde la luz
como a un molino sensible
y el cielo me iluminaba
y yo ignoraba a los profetas.
Después me acomodaba en los látigos de la arena
detestando la sed infinita
obligándome dulcemente a echar del olvido al desierto
haciéndome fotos como ángel
como trueno
como especie inaudible de ritual corpóreo.
Y el silbido de mi viento interno,
eterno viento dentro de las uvas de las almas,
se consagró en los subsuelos del templo pagano
para perdurar en el antagonismo.
Ya que mis ramas carecen de rezos
Con los que al flotar se lea el horizonte.


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